Hace en Tánger el calor dulce de los buenos tiempos. El que nos fascina a quienes venimos del Norte, porque nos permite caminar bajo la luna en mangas de camisa. Esta mañana hablaba con S. sobre mi definición de temperatura ideal, y llegaba a la conclusión que es la que me permite pasar día y noche en tirantes. Al final uno siempre ansía lo que nunca tuvo, y en mi Galicia de la infancia y la adolescencia, la rebeca forma parte del atuendo de estío. Hoy hace en Tánger el calor dulce de las noches serenas y el cielo está plagado de estrellas, En Madrid dejé de contarlas, porque los edificios eran tan altos y las luces tan intensas que una se olvidaba de qué corría sobre su cabeza. Ahora han vuelto y uno puede pasarse la noche en el balcón, simplemente saboreando, sorprendida, el dulce gusto de lo que parece la simple felicidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: